Cómo follar siendo becario

No soy el primero en decir, sobre todo en esta revista, que el trabajo afecta mi vida de una manera especial. Uno de los grandes logros del surrealismo fue poner en entredicho esa mezcla de moral cristiana y capitalismo que es la falsa virtud del trabajo. Hoy volvemos a inmolarnos despacio por el bien de la sociedad y la economía. Nuestra alimentación está condicionada por el tiempo y la energía restantes, nuestras inquietudes culturales se convierten en ocio, es decir, en actividades de consumo y no de creación. Lo mismo le sucede a nuestra vida sexual, que se convierte en un producto de recreo. Prometo no mencionar 50 Sombras de Grey.

En un horario de 8 de la mañana a vaya usted a saber cuando, es difícil encontrar tiempo para procrear. En esto los japoneses y los coreanos nos llevan años de ventaja siendo capaces de destilar cada parte de una relación humana en varios paquetes. Utilicemos su ejemplo como predicción de futuro y salvaguarda. Nadie tiene tiempo ni ganas para dejar a la suerte un encuentro sexual, y acudir a los círculos de prostitución controlados por los Yakuzas suena peligroso. Mantener una pareja requiere unos recursos que no muchos tienen y que el resto prefieren dedicar a otra cosa, esgrimiendo como argumento los estrictos controles de natalidad y un aumento de la profesionalización joven. Así surgen lugares para tumbarse al lado de un jovencita, que por un extra te mirará a los ojos durante los minutos que contrates o te limpiará maternalmente los oídos. En los nuevos locales de moda de Tokio puedes alquilar un compañero masculino, mitad camarero y mitad cantante de J-pop, que se limita a atender sus clientas con toda la delicadeza que se merecen tras un duro día en la oficina.

Seguramente tú o tu novio de la universidad estéis trabajando fuera del país y vuestra vida sexual haya quedado confinada a Skype. Si a estas alturas seguís juntos, estaréis acostumbrados a esa bonita sensación de estar ofreciendo vuestro cariño a un trozo zumbante de plástico; de entrelazar vuestro deseo sexual y la cobertura wifi de un router. Pues existen soluciones gracias a Silicon Valley y a la tecnología del sexo a distancia. Este esquinazo de la península de San Francisco está a solo unas horas de la capital mundial del porno, el valle de San Fernando. Entre los dos parecen querer solucionar la vida de los amantes separados al más puro estilo Abelardo y Eloisa, pero sin recurrir a la castración. Google acaba de sacar sus gafas de realidad virtual, que se unen a aquello del Oculus Rift que llevan meses probando los youtubers. A todo esto se le puede conectar un falo sensible al tacto por el lado femenino y, para el macho de la casa, una vagina lavable que reacciona según se palpe el dildo a distancia. Todo fabricado bajo el gracioso nombre de Teledildonics.

Tits & Glass es una aplicación para Google Glass, censurada por la propia tienda de apps de Google, que conecta dos gafas para recibir vídeos desde el dispositivo de tu pareja en plena actuación. De esta manera podrías verte a ti mismo desde los ojos de la otra persona. También podrías ponerte una peli si la situación real no es lo suficientemente excitante.

Si ya tienes un portátil chulo y el headset de realidad virtual último modelo, pero te da miedo conectar tus genitales a la nube, cierra la puerta con llave y vuélcate al porno 3D. Puede que ligues si sales en la única noche libre que te queda a la semana, pero no merece la pena, recuerda que aún vives con tus padres. Si por una feliz casualidad tienes pareja, puedes enfrentarte a la falta de espacio haciendo un tipo de turismo diferente. Si estáis en Madrid os recomiendo el Hostal Mundial de Atocha. Discreto y limpio, está enfrente del Reina Sofía por si quieres dartela de culto y también tienes cerca el teatro Kapital, 7 plantas de poderío llenas de guiris. Para todos los demás, ya podéis encontrar vídeos porno grabados con dos go-pros pegadas de manera estereoscópica, eso sí, son videos pensados para el onanismo masculino.

De momento parece que la soledad moderna se soluciona con tecnología y eso cuesta dinero. Un becario no gana tanto como para mantener un ejercito de robots sexuales y apenas tiene tiempo para ir al centro a por extranjeros. Me voy a subir otra vez al carro del surrealismo, único estandarte que me apetece enarbolar en este complicado dilema. Decía Buñuel que la belleza se alcanza a través de la esperanza, la lucha y la conquista. La intención es necesaria para convertir cualquier acto en una experiencia interesante, pero también requiere esfuerzo y tiempo. Una relación sexual puede ser de mil maneras y comprender muchas formas y cachivaches, pero no tendrá fuerza sin la dedicación que se merece.

¿Solución? Deja el trabajo y ponte a follar.

Fotografía de portada por el gran Jan Saudek

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