Jeff Lemire; vida y obra

Frente a la espectacularidad del trueno, del escudo irrompible y las cantidades insultantes de dinero se erigen, en otras páginas, historias no tan diferentes de las que vivimos nosotros en nuestro día a día. Estas historias han encontrado su sombra bajo las ramas de la etiqueta independiente. Cada día son más y más las páginas que nacen y se desarrollan de esta etiqueta, incluso, la invocación de este concepto ha atraído a otros que anteriormente solo concebían al hombre embutido en ridículos disfraces nacidos en los años treinta y cuarenta. El cómic independiente está viviendo una época de auge, tan solo hay que mirar la cantidad de ferias, convenciones, revistas o publicaciones que se refieren a él para convencerse. Bajo este nombre se esconden historias alternativas al siempre bueno que vence al inmortal malo, ahora, no hay bueno ni tampoco malo, solo historias atrevidas, cercanas o increíblemente lejanas, revisiones de los clásicos o patadas en la boca a estos últimos.

jeff lemire 1

Dentro de este nuevo mundo que no es tan nuevo se alzan figuras con nombre propio de entre las que podríamos extraer algunos nombres conocidos como Mike Mignola, creador del, ahora, archiconocido Hellboy y de un universo propio poblado de literatura fantástica, folcklore norteamericano, europeo e incluso africano y asiático y leyendas de todo tipo que bajo el sello Dark Horse ha encontrado su hogar. Dentro de esta editorial ha nacido su conocido demonio rojo, pero también las aventuras, realmente recomendadas para todo aquel amante de la ciencia ficción y la fantasía, de la AIDP (BRPD en inglés) dibujadas por Guy Davis, un artista con un gran nivel que también cuenta con creaciones propias independientes como The Marquis. La editorial Dark Horse también es responsable de darle un techo a otros creadores independientes como Brian Wood, creador de grandes títulos como DMZ, ambientado en la II Guerra Civil Norteamericana o Northlanders, un retrato fiel y auténtico de la vida de los habitantes escandinavos de la Edad Media y la reciente The Massive, una genialidad en forma de escenario pos apocalíptico natural.

Todas estas publicaciones comenzaron a llamar la atención del público y sobre todo su dinero. Este movimiento no pasó inadvertido para las grandes compañías y grandes como DC Comics abrieron su propio sello independiente. Por supuesto esta etiqueta dejó de tener sentido en el mismo momento en el que una gran compañía decide por el creador, sin embargo las historias que albergó corrían paralelas a las contenidas en otros sellos como Dark Horse o Image. Dentro de Vertigo nacerían o  se desarrollarían otros de los grandes nombres del nuevo cómic norteamericano como Ed Brubacker, un nombre propio que merecerá su propio artículo, creador de la redonda serie Criminal junto a Sean Phillips a los lápices, creadores también del muy recomendado cómic Fatale, este, residente en Image, otro de los sellos denominados independientes. Vertigo también acogió a otros dos autores, Scott Snyder, creador del conocido American Vampire, un cómic que desarrolló conjuntamente a Stephen King y que nos cuenta la historia del primer vampiro norteamericano, además de otros cómics también recomendables como The Wake y por último, Jeff Lemire, autor en el que nos centraremos hoy y nombre propio detrás de obras tan recomendables como Essex County, The Underwater Melter, Sweet Tooth o el reciente Trillium. Estos tres nombres, Ed Brubacker, Scott Snyder y Jeff Lemire comparten una serie de rasgos o características, entre ellas la división de su trabajo entre sus obras propias, las mejores, y las realizadas en obras ajenas, especialmente en trabajos de superhéroes donde se encargan, en muchas ocasiones, de guionizar sus aventuras. Movimiento lógico de las grandes compañías al apostar por el caballo ganador. Sin embargo, en este artículo, no nos vamos a centrar en las similitudes, sino en las diferencias y características que hacen a Jeff Lemire, autor canadiense, único.

tumblr_msz6j381sZ1qbg80vo1_500

Antes de comenzar a destripar sus obras nos detendremos por unos momentos en su biografía. Su vida, como ocurre con todos los autores, influye sobre su obra, pero en el caso de Lemire está influye en todos y cada uno de sus personajes, se pueden reconocer elementos que nos retrotraen a su infancia y juventud, especialmente Essex County, una oda al lugar donde nació y creció, ese mismo lugar, el Condado de Essex, en Ontario, Canadá, en la orilla del lago St. Claire. Su vida comienza en una pequeña granja atrapada en un mundo rural, solitario, donde la casa del vecino se encontraba alejada de la siguiente por una considerable distancia. Este aislamiento propiciaba que la principal baza y atractivo del lugar donde nació fuera la naturaleza, como se refleja en toda su obra, donde la naturaleza guarda un rol principal en sus dos vertientes, como fuente de alimento y trabajo y como fuerza en sí misma.

La relación entre el hombre y la naturaleza guardará un lugar principal en sus obras, como tendremos ocasión de ver. Esta relación se desarrollará en la mayoría de las ocasiones en un mundo rural y los protagonistas de estas historias normalmente construirán una relación íntima con la naturaleza, tan íntima que no podrán sobrevivir sin ella, ya que de ella dependen, estamos hablando, por supuesto, de agricultores como los que rodearían la vida diaria del joven Lemire en Ontario. En definitiva, su vida en el medio rural provocó una verdadera mella en él, una mella que pronto se convertiría en grieta llenando el interior del artista y permitiendo derrochar ese interior en todas y cada una de sus páginas.

jeff lemire  4

Este creciente interés por el mundo rural y la defensa de la naturaleza no es nuevo en Norteamerica, donde el movimiento ecologista es muy fuerte y donde existen fuerzas más concretas y paralelas a las creencias de Lemire como el movimiento Cascadia. Una fuerza política y ecológica que demanda la unión e independencia de los territorios canadienses de la Columbia Británica y los estados estadounidenses de Washington y Oregon y aunque el estado natal de Lemire, Essex, se encuentre en la otra punta de Canadá comparten principios como el ecologismo, biorregionalismo, la defensa a ultranza de los derechos humanos y un profundo respeto por las culturas indígenas. Principios que podemos ver en todas las obras de Lemire como más tarde tendremos ocasión de comprobar. Por tanto la obra del autor canadiense no está exenta de contexto, sino que se incluye dentro de una serie de movimientos ecologistas en defensa del modo de vida rural ligado a la naturaleza que tienen una gran fuerza tanto en Canadá como en Estados Unidos. Los destellos de este movimiento se pueden ver en otros medios relacionados con la cultura popular como la música y en géneros como el Cascadian Black Metal con bandas tan representativas como Wolves in the Throne Room.

En este punto, y antes de comenzar a hablar de su obra nos gustaría incidir de nuevo sobre su biografía y su lógica consecuencia. Lemire, por sus inicios y por su propia forma de ser ha desarrollado un estilo único, tanto narrativa como artísticamente. Este es fácilmente reconocible solo en sus obras más personales, que son las obras de las que hablaremos hoy aquí, Lost Dogs, Essex County, Sweet Tooth, The Nobody, Trillium y The Underwater Welder, las demás, las relacionadas con superhéroes y las obras donde únicamente se encarga del guión serán obviadas porque en ellas no demuestra su verdadero potencial y esencia, como ocurre en las seleccionadas.

Su vida siguió su curso y escapó del mundo rural dirigiéndose a la escuela de cine, donde estudió, sin embargo su vida y su obra no estaría en la pantalla, sino en el papel. De esto se dio cuenta pronto y abandonó su carrera como cineasta para dedicarse al mundo del cómic. La razón que esgrimió para abandonar a la gran pantalla fue que en el mundo del cómic era el único medio donde el autor podía hacerse cargo de todos los resortes del proceso creativo, sin tener que debatir o discutir con nadie sobre este. Su primera obra no llegó a buen puerto, Soft Malleable Underbelly, un relato de ciencia ficción que, como mencionamos, no llegó a publicarse pero que sembró en él el interés y la ambición por escribir una historia de ciencia ficción clásica, ambición que alcanzaría más tarde, pero no nos adelantemos en el tiempo. Tras este fracaso se enfrascó en la creación de otro proyecto dentro de lo que se conoce como 24-hour comic challenge, sin embargo también fracasó, ya que solo llegó a completar doce páginas de las veinticuatro requeridas para terminar la competición. Claro que no todo iban a ser fracasos en su vida y estas doce páginas serían las primeras doce páginas de su primer cómic, Lost Dogs.

lost dogs jeff lemire

Esta historia le valió el reconocimiento de la crítica con un premio Xeric Grant. La historia de este primigenio cómic ya apuntaba a lo que serían sus otras grandes historias, un hombre de familia algo simple necesitado del amor de los que le rodean para sentirse completo. Este mismo personaje lo encontramos en Sweet Tooth con Jepperd y en Essex County con Jimmy y Vince. Personajes fuertes, con la misma nariz, el mismo dibujo en todas sus apariciones y las mismas características personales. Personajes duros, golpeados por la vida, pero callados y estoicos, tranquilos ante la vida y lo que esta les depara, en definitiva, hombres de campo. Frente a ellos un dibujo en blanco y negro, con pocos trazos, solo los esenciales y pocos bocadillos que encierren palabras, ya que en muchas ocasiones estas historias se narran solas por su poder visual, un aspecto en el que Lemire es un maestro, quizás enseñado por sus años en la academia de cine. Dentro de su obra primigenia ya nos encontramos tres de las características que abrazan casi todas las obras del canadiense, la importancia de las relaciones familiares en el desarrollo vital de los personajes, el blanco y negro y la parquedad literaria en su obra y los personajes rurales, fuertes, algo simples, estoicos y pacifistas.

Su primera obra y el premio que recibió por ella le valió la atención del mundo del cómic independiente y no tardó en fichar por Top Shelf Productions donde creó, en la opinión del que esto escribe una de sus obras maestras, Essex County Trilogy, entre los años 2008 y 2009. Esta obra es todo lo que hemos venido hablando, todas sus características se reúnen y se dan la mano en las más de 500 páginas que integran el número completo para formar una historia dividida en tres actos realmente maravillosa. La historia o el argumento se desarrollan en un pequeño pueblo interior de Canadá muy similar al hogar natal de Lemire. El componente autobiográfico es realmente poderoso, aunque el autor lo niega, sin embargo, aunque los hechos y los acontecimientos no sean reales y fidedignos, no hay que olvidar que lo que uno vive de pequeño puede ser recompuesto de muchas y diferentes maneras, especialmente cuando lo que se recompone no son recuerdos concretos sino sensaciones e impresiones. Dentro de estas sensanciones o impresiones dejados por la nieve canadiense en la mente de Lemire se escapa de nuevo la importancia de la familia. Todas las historias se desarrollan en torno al eje familiar, la primera entre la relación de un pequeño huérfano y su tío desconocido, la segunda en la relación de dos hermanos y como estos envejecen juntos y la tercera en como una enfermera rural se esfuerza por mantener su vida y como toda la comunidad es su propia familia a falta de una propia.

essex-county jeff lemire

En definitiva, la familia es el eje sobre el que gira toda la historia del cómic, pero si la familia es el eje, la naturaleza es el plano. De nuevo todos los personajes mantienen una relación directa con la naturaleza, en la primera historia el tío del pequeño Lester es agricultor y su vida depende del campo. En la segunda los dos hermanos, aunque abandonan el pueblo, únicamente piensan en volver a este y llevar una pequeña extensión de tierra y la tercera, quizás es la más simbólica, ya que la enfermera pasa páginas enteras hablando con la tierra, donde se encuentra su marido enterrado. Todas las páginas se verán inmersas de grandes paisajes y espacios abiertos dedicados al cultivo de cereales, todos los personajes tendrán una eterna fascinación por la tierra y todo lo que esto representa. Familia y naturaleza son las dos claves de este trabajo y son también las claves del resto de trabajos de Lemire, bellamente representado  en la página 447 de la colección completa de Essex County donde aparece un árbol genealógico de la familia que protagonizan todas las historias.

Esta obra le valió a Lemire numerosos premios, entre ellos el Eisner y el Harvey, dos de los más prestigiosos galardones del mundo del cómic. El camino estaba allanado para todo lo que tuviera que venir, y esto fue The Nobody en el año 2009. Otro de los elementos que se entrecruzan en la obra de Lemire junto a los hombres rudos y sencillos son la horma del zapato de estos, los hombres delgados, atemorizados y, en muchas ocasiones, obsesionado por la cultura popular. Dentro de Essex County tenemos a Lester, el protagonista del primer relato, un pequeño obsesionado con los cómics y todo lo que esto conlleva, que versará su relación con Jimmy sobre este mismo pilar, relación que no verá con buenos ojos su tío. Este hecho puede ocultar otra impresión biográfica del autor al considerarse él mismo un hombre de campo, nacido y criado en una región agraria del interior de Canadá pero aficionado y seguidor de la cultura popular encarnada en los cómics. Este hecho biográfico puede parecer vano pero no lo es, ya que esconde la admiración del autor, Lemire, por la ciencia ficción clásica y los grandes autores del género, como H. G. Wells, principal influencia de Nobody con su novela El Hombre Invisible. Claro que en The Nobody de nuevo vuelven a aparecer las características esenciales del autor, la vida rural y la familia envuelto sin colores, utilizando únicamente el blanco y negro para representar una trágica historia.

jeff lemire 5

Este mismo año nacería su obra más extensa y aclamada hasta la fecha, Sweet Tooth. En ella culminan todas las preocupaciones que el autor ha ido vertiendo en su obra, la naturaleza, la familia, la cultura popular concretada en una obra de ciencia ficción y el mundo rural. La naturaleza es la verdadera protagonista de la obra, tanto que podríamos considerar su argumento como la venganza de la Tierra frente al ser humano. Todas las páginas se encuentran rellenas de grandes espacios verdes y blancos, no hay lugar para las grandes ciudades, tan solo pequeños campamentos y son en estos lugares, los construidos por el hombre, los que guardan la maldad de la especie. Sin embargo aún hay esperanza para la raza humana y esta esperanza se encuentra en la familia, las relaciones que estructuran los comportamientos de los personajes vienen todas dadas por las relaciones familiares que han tenido, tienen y tendrán. Para situar esta metáfora tan humana como es la destrucción del mundo por el ser humano y como este es la única esperanza para sí mismo Lemire recurre a la ciencia ficción de obras como The Road, de Cormac McCarthy así como a su propia obra Essex County para los paisajes y ambientes, pero también a las leyendas indígenas del norte de Canadá para ofrecer al lector una obra madura, seria y contundente sobre el futuro de la especie.

Todos estos acontecimientos, como hemos mencionado, transcurren en un ambiente rural y natural y sus personajes, de nuevo, recuerdan a otros anteriores como los vistos en Essex County, hombres de dos tipos, el primero, callado, sereno, estoico, pero bueno por naturaleza, que es el caso de Jeppard y su contrario, encarnado en este caso por el antagonista de la obra, forzado a serlo por sus relaciones familiares y por el propio contexto. Contexto y relaciones familiares que empujan a todos los protagonistas a actuar como actúan y que el cómic y la historia descubren siguiendo el transcurso de las páginas. Existen otros lazos tan característicos como el interés de los jóvenes por los tebeos, una vez encuentran algunos en un refugio, que entroncaría de nuevo con la ofuscación del autor de ligar al niño con el amante del cómic y por ende con ese niño que se sienta atrás en clase dibujando pequeñas viñetas pobladas de sueños que aparecen en tantas y tantas viñetas y pantallas de cine y televisión.

sweettooth

Sweet Tooth fue encargada por Vertigo, compañía de la que ya hemos hablado antes y subsidiara de DC Comics, donde realizó paralelamente trabajos de guión en varios de sus cómics dedicados al género superheroico.  Finalizó tras cuarenta números publicados y con un final que se quedará con nosotros hasta que pasemos a formar parte de la naturaleza representada en la obra de Lemire, todopoderosa y necesaria. Esta obra vino a remarcar una característica esencial dentro del mundo del cómic, la ciudad no era esencial para crear grandes historias. Desde el comienzo de la disciplina todos los cómics tenían en la ciudad su escenario predilecto, especialmente las historias de superhéroes donde estos se erigían en defensores de la urbe que los acogía en secreto. Es más, todas las obras independientes que hemos enumerado en los primeros párrafos del artículo tienen una relación directa con la ciudad, todas ellas se desarrollan en menor o mayor medida entre grandes cantidades de cemento. En cambio las obras de Lemire rompieron con este esquema prefijado, con esta tradición o ley no escrita para situar todas sus historias en escenarios rurales, en mundos habitados por grandes extensiones de cereal, tractores y casas dispersas. Un hecho que le ha valido el reconocimiento de la industria y lo ha diferenciado de todo lo que se ha venido haciendo anteriormente.

Este hecho vino a reafirmarse en una de sus obras más recientes y desde luego más personales, The Underwater Walder. Recurriendo a la editorial que publicó la obra que lo alzó a la fama, Top Shelf Productions y volviendo al blanco y negro que abandonó en Sweet Tooth, Lemire recrea una historia extraña y magnética, una historia ajena a todo cuanto pueda ser comercial en el mundo del cómic, una historia de un soldador submarino y su familia. De nuevo aparecen las claves del mundo de Lemire, la naturaleza, el mundo rural, la familia y esa clase de hombre callado, resignado ante la vida, pero necesitado del cariño de los demás para continuar viviendo. El personaje, Jack Joseph, es un trabajador más, alguien que ama su trabajo y que olvida todos sus problemas una vez está bajo el agua reparando tuberías. Uno de estos problemas que quiere olvidar es el embarazo de su mujer, mostrándose ausente cada vez baja más al mundo submarino. Allí encuentra una pieza que parece ser sobrenatural y que lo empuja al encuentro del fantasma de su padre. Volvemos a ver todos los rasgos de la obra del autor, una comunidad rural, el valor de la familia y  la importancia y magnetismo de la naturaleza, en este caso en su elemento marino, no podemos olvidar que Lemire vivió su infancia junto al lago St. Clair, en Ontario, Canadá. Este cómic volvió de nuevo a brindarle reconocimientos por parte de la crítica y el público, reconocimiento que le valdría para embarcarse en su última obra, Trillium.

7

Es cierto que cualquier autor se va distanciando de sus orígenes con el paso del tiempo, que las características que le vieron nacer se dispersan y son sustituidas por otras adquiridas con el tiempo y la experiencia del oficio. En el caso de Lemire también ocurre, aunque este se resiste a plantear los temas que más le preocupan, de nuevo naturaleza y familia en un ambiente rural. En este  caso el ambiente rural se sustituye por una luna distante apenas habitada y acosada por la naturaleza en forma de virus que está asolando a la humanidad, mismo tema que en Sweet Tooth. La única defensa para esta plaga es una extraña planta, el trillium, que hace inmune a quien la prueba, sin embargo esta está defendida y custodiada por una extraña raza indígena que vende cara su vida. Los temas ya están planteados, la naturaleza como salvadora, el ser humano ejerciendo el papel de su propio destructor y las relaciones familiares como eje de la historia. Todos los personajes desarrollarán su historia personal en el cómic, en esta ocasión de una manera enrevesada y tortuosa que nos ahorraremos para no estropear la gran experiencia que supone leer este cómic de ocho números, pero que tendrán una gran importancia para conocer y entender como se desarrolla la historia general. Todo ello enmarcado en otra de las obsesiones del autor, la ciencia ficción, nacida de una fijación infantil por este género como demuestra que el primer proyecto, fallido, en el que se sumergió Lemire fuera una obra de ciencia ficción y como, en cuanto tuvo la oportunidad, situó a esta disciplina como eje de sus obras, es el caso de The Nobody y Sweet Tooth, pero también y en menor medida en la historia del soldador submarino, donde aparecen elementos fantásticos.

Hasta aquí la obra propia y personal de Lemire. Una obra profundamente marcada por su vida y por los elementos que rodearon su infancia y juventud, la naturaleza y la familia, una familia, probablemente, formada por hombres de campos, serios, graves y estoicos que no vieron con buenos ojos la fijación del joven Lemire por los cómics y la ciencia ficción, pero que ejercieron en definitiva una poderosa influencia sobre él, así como el trabajo que desempeñaban, la agricultura, tan necesaria y fundamental para el hombre. Todos ellos temas que hemos podido ver en todas y cada una de las obras del autor canadiense y que nos hablan de un mundo rico, extraño y magnético que gira sobre dos conceptos, naturaleza y familia.

     Texto de  Alberto Venegas Ramos

jeff lemire 3

Anuncios

Una respuesta a “Jeff Lemire; vida y obra

  1. Pingback: Brubaker, Phillips y Criminal | Harlan·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s