Realidad y ficción en perfecta armonía: “La clase”, de Laurent Cantet

Entre los muros

Revisando la filmografía del director francés Laurent Cantet encontramos una gran implicación social, una búsqueda por denunciar situaciones actuales que necesitan un arreglo. En Recursos humanos trata el tema de la precariedad de los puestos de trabajo en los tiempos que corren, así como lo fácil que resulta perderlos. En su siguiente película, El empleo del tiempo, aborda nuevamente el mismo tema, pero se centra más aún en el drama de aquel que se queda en paro, humillado y sin un camino que seguir, tema que está ahora mismo más que nunca a la orden del día. El comercio sexual y la revolución estudiantil también han sido la temática de otros filmes de Cantet, pero el discurso más inteligentemente ejecutado es, sin duda, el que realizó sobre la educación. El director considera que el cine no debe limitarse a formar a todos aquellos que realizan la obra, sino que el público debe poder extraer un aprendizaje del cine. En su película Entre les murs (terriblemente traducida en España como La clase) desarrolla el tema de la educación pero en ningún momento impone una interpretación a su discurso. Por el contrario, trata de ser totalmente transparente y de mostrar una realidad sin filtros que desfiguren su tuétano. Una forma de educación no dogmatizada, abierta a interpretaciones y con las ambigüedades que configuran el mundo real.

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La acción se desarrolla en un instituto situado en un barrio multicultural y algo conflictivo. François es el profesor y tutor de una de las clases y a lo largo de todo un curso escolar veremos retratada la rutina diaria de este aula, la relación entre el profesor y los veinticinco alumnos, además de la de estos entre sí. Entre les murs no es solo una crítica a la educación actual, también es un retrato del educador, de la impotencia y de la pasión por la enseñanza. El film está basado en el libro homónimo de François Bégaudeau, en el que cuenta sus vivencias propias como profesor. Cuando Laurent Cantet supo de la existencia de la novela se lanzó sin pensárselo dos veces a su adaptación cinematográfica y tomó como actor principal al propio autor, que por mucho que cambie su apellido por Marin sigue interpretándose a sí mismo. Llegados a este punto emerge uno de los aspectos más interesantes de esta obra, la casi imperceptible línea que divide la realidad documental de la ficción, la relación que mantienen ambas entre sí, y cómo una surge de la otra y la fagocita.

Una mosca en la pared

En la rueda de prensa de la presentación en Cannes, Esperanza Ouertani hacía hincapié en lo fácil que había resultado actuar en la película, ya que le permitía ser ella misma. Por otro lado, Rachel Regulier insiste en que ella no se siente tan identificada con su personaje, y que, por tanto, no se ve tan reflejada en él. Ambas son dos de las jóvenes actrices que se sientan en La clase pero, casualmente, la primera mantiene su nombre mientras que la segunda lo cambia por Khoumba. François y Laurent mantienen que, para construir los personajes, partieron de improvisaciones de los actores, y que por supuesto estos reflejaban un comportamiento muy similar al que tienen en su día a día, pero que a partir de esta base real construyeron y perfilaron un segundo plano ficcional. He aquí la clave del film.

Entre les murs muestra la rutina diaria en un lugar tan común, e incluso anodino, como lo es un colegio, pero como ocurre en muchas ocasiones en los filmes que abordan estos temas, hacia el final de la película se comienza a desarrollar una trama claramente marcada, que al cerrarse también finaliza la obra completa. En este caso sí hay ciertas líneas argumentales de algunos alumnos, pero la única que se constituye como una coda final de cierre es la historia de Souleymane, que no aparece en la novela y que, desde el inicio, el director estaba convencido de querer incluir para dar más forma al film. Este juego se mantiene durante toda la película, las bases sobre las que se estructura el relato son prácticamente documentales, pero de ellas germinan claros brotes de ficción definida como tal, solo que no resulta fácil percibirlos inmersos en el realismo que estila la cinta al completo.

FILM_The_Class

El objetivo del film es mostrar la máxima objetividad posible, y se consigue excelentemente. Todos los personajes sin excepción son creíbles y funcionan: los niños están en una etapa difícil y de la misma forma que pueden mostrarse retadores e insoportables también pueden enseñar su lado más agradable. Esto se ve ejemplificado en la evolución de Khoumba, que comienza mostrándose en todo momento desagradable con su maestro para acabar retomando la amistad, o todo lo que en una relación profesor-alumno pueda ser considerada amistad, con François. Pero sin duda alguna, el personaje más complejo y bien construido es el del profesor. En el libro podía llegar a resultar demasiado desagradable en algunas circunstancias, pues pierde en demasiadas ocasiones los papeles, como cuando llama idiota repetidas veces a una alumna o cuando obliga a un alumno a disculparse agarrándolo y zarandeándolo, pero la pasión por la enseñanza y sus ganas de transmitir sus conocimientos a los alumnos es tal que siempre mantiene nuestra simpatía. En el film resulta mucho más cercano, aun con sus errores e incluso ciertas insolencias, como cuando se ríe del horrible nombre que una profesora quiere ponerle a su hijo. A lo largo del film sentimos la impotencia del educador al tratar de controlar su clase y ganarse su respeto. Si bien en varias ocasiones pierde los papeles, el gran fallo del profesor es tratar de fulanas a dos alumnas después de un comportamiento terriblemente reprochable por parte de ellas. Esto precipita los acontecimientos hacia terrenos algo peligrosos para François, y cuando termina discutiendo con los niños en el patio se rebaja al comportamiento desagradable de ellos, y además esgrime la justificación de la diferencia entre profesor y alumnos para zanjar una discusión que no puede ganar, por lo que se resigna a no razonar con ellos como ha hecho en otras muchas ocasiones anteriores. El personaje queda férreamente construido con sus matices, sus bondades y sus defectos, es humano y comete errores, pero no puede reconocerlos ante toda la clase pues perdería su autoridad.

El estilo documental aporta inmediatez y veracidad al film y aunque podría haber incurrido en la visibilización del artefacto cinematográfico, no es así. El espectador cree estar presenciando toda la película desde un agujero situado en una pared, o como un ente que camina entre los pupitres sin ser visto, o como una mosca pegada a la pared. Presenciamos la solitaria tarea del maestro que se enfrenta ante una clase que lo ve como un enemigo, todo se desarrolla con gran soltura y naturalidad. Aunque existían ciertos temas que el director deseaba tocar a lo largo de la película, el guión propiamente dicho se fue generando conforme los actores realizaban improvisaciones, lo que ayudó aún más a que se sintieran más cómodos con sus respectivos personajes y, de esta forma, a que todo resultara más creíble y cercano.

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La mirada del profesor

Para lograr este realismo era necesario dejar cierta libertad a los actores, lo que se conseguía mediante tomas largas para lograr que se olvidasen de estar actuando y se centrasen en construir su personaje. En el rodaje siempre había tres cámaras, una para el profesor, otra para los alumnos y una tercera que mostraba pequeños detalles para otorgar mayor veracidad al conjunto, utilizando muchos primeros planos que aportasen mayor acercamiento a los protagonistas. Mediante el excelente montaje se puede percibir como esta clase está viva, distintas situaciones se dan simultáneamente sin que por ello el espectador se pierda alguna de ellas, ya sea mediante planos generales o más cerrados.

A lo largo del film se seguirá a François en todo momento. Tan solo en una ocasión veremos una escena en la que él no está presente. La focalización de la cinta se realiza a través del profesor y, salvo una breve escena en un bar, todo el metraje transcurrirá en las aulas. En la presentación de los profesores se termina con Marin, marcando aún más claramente el protagonismo de nuestro guía. Vemos el patio del colegio siempre desde arriba, desde el punto de vista de François; se trata del terreno de los niños, donde estos no están constantemente controlados por un profesor y solucionan sus problemas sin intervención alguna. Hacia el final, el maestro, en un momento de ira, sale al recreo y se enfrenta directamente con los alumnos, que se arremolinan como la marabunta alrededor del profesor. Indefenso e incapaz de razonar con ellos, el diálogo queda anulado, y François no puede hacer otra cosa que insistir en que los profesores sí tienen ciertos derechos que los alumnos no. La cámara no se situará en picado, sino a la altura de los interlocutores, de la misma forma que él se ha rebajado a las disputas de críos, los espectadores también le acompañarán.

Es interesante seguir la evolución de Souleymane, ya que él marca esta trama final que sirve como cierre al film. Tras no mostrar interés por la clase y ser estimulado mediante las valoraciones positivas de sus fotografías contesta mal al profesor y es mandado al despacho del director. En el trayecto se detiene a atarse los cordones en medio del patio de recreo junto con François, es horario lectivo y no hay nadie en él, pero sus alumnos lo miran desde el aula. Los papeles se han cambiado, ahora es él el que es observado desde arriba, y su autoridad queda puesta en entredicho. El camino se hace especialmente largo y otorga gravedad a la situación, esto no va a ser tan solo una discusión más, sino que tendrá sus consecuencias. Cuando llega al despacho presenciamos la única escena en la que no está presente François en toda la película, Souleymane se queda a solas con el director y este le da un ultimátum, por primera vez lo que ocurre en su clase se le escapa totalmente de las manos al profesor y esto tendrá consecuencias fatales. Efectivamente, a continuación vendrá la reunión de profesores y delegadas que conducirá al definitivo altercado con Souleymane.

souleymane

La educación en el cine

Todos los personajes de La clase están encerrados en el instituto, entre los muros (como indica el título), pero da la impresión de que es el profesor el que se encuentra más encarcelado que cualquier otro, pues está solo ante toda la clase que se une contra él. El aula en la que se desarrolla el film es un microcosmos que refleja la sociedad actual francesa, donde los problemas con actos vandálicos de jóvenes y los roces entre diferentes culturas están a la orden del día y, aunque los niños nunca dejan de comportarse como tales, sí que reflejan este panorama que les queda grande. Gracias a esta profundidad que toma surgen discusiones y debates complejos en los que los alumnos se colocan a la altura de su profesor. Discusiones y dilemas también se dan entre los profesores, como, por ejemplo cuando hablan sobre expulsar a Souleymane. Posiblemente la cuestión con más fuerza y que resume el contenido completo del film sea la que plantea una alumna una vez todos se han marchado de clase al final: ella le asegura al profesor que no ha aprendido nada, y aunque François trata de animarla sabe que eso es cierto, que el trabajo del profesor no siempre da sus frutos y que su efectividad es cuestionable. Este hecho deja un mensaje poco halagüeño y desesperanzador sobre el papel de la enseñanza.

Por cercanía en el tiempo y temática es fácil comparar La clase con Profesor Lazhar de Philippe Falardeau. Sin embargo, por buena y tierna que sea esta segunda, resulta más alejada de la realidad y es menos creíble y objetiva. Los niños son más pequeños y están desvalidos, Lazhar se acerca a ellos y no falla en su cometido, es un maestro y un padre para ellos y les ayuda a superar sus traumas. En cambio François termina tal y como empezó, como si caminase sobre una cinta sin fin, no cambia nada, los niños son implacables y se revelan contra la autoridad. El relato es descarnado y duro, magnífico, crudo y realista.

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Una respuesta a “Realidad y ficción en perfecta armonía: “La clase”, de Laurent Cantet

  1. Muy interesante. Ya había visto la película y me gustó, me alegro de que se haga un análisis sobre ella para que más personas la conozcan. Es muy recomendable verla en francés.

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