RECTOR: “Si no es ilegal, no es graffiti”

“Me considero un artista plástico”, dice el chico de ojos verdes que miran con franqueza. Es tímido pero seguro y al hablar, lo hace con la conciencia del que ha hecho, una y otra vez, autocrítica e introspección. Sus piezas están, principalmente, por todo el Corredor del Henares: potentes, grandes, subversivas y firmadas con el pseudónimo del que todo el mundo ha oído hablar: Rector ¿Porqué Rector? La expresión popular de “estudiar en la carrera de la vida” le dio la idea, erigiéndose como autoridad en la materia. Comenzó como escritor de graffiti y poco a poco fue investigando en otros materiales plásticos, desarrollándose sin parar. Con veinticuatro años ha decorado las fachadas de muchos comercios y locales, ha participado en la decoración de una película de reciente estreno e incluso expuesto en París. Actualmente tiene previstas exposiciones en el Museo Würth (La Rioja), VIII Certamen internacional de minicuadros Muz-Martínez (Alicante) y en el XV Premio de Pintura Fermín de los Santos (Sigüenza).

Tu obra está fundamentalmente en la calle… ¿desde cuándo?

(Sonríe y mira al suelo un momento) Pues con diecisiete o dieciocho años comencé a bombardear con mi pseudónimo. No me interesaba lo que estaba estudiando y lo único que me motivaba era pintar en la calle. Fue una época complicada de mi vida y me permitía una vía de escape, porque es muy liberador: que de un fogonazo tengas una gran superficie de pared pintada es muy “desestresante”. Siempre he pintado y dibujado con técnicas bastante precarias, pero cuando conocí la técnica del spray pensé que era un bombazo: te da la capacidad de reproducir un dibujo en gran formato, muy rápido y con gran agilidad. Ese fue el boom: rapidez y libertad. También el contacto con gente que pintaba en esa época. Al final me di cuenta de que era lo único que quería hacer y que para profundizar tendría que formarme, así que terminé Bachillerato, hice un módulo de Ilustración y empecé a estudiar Bellas Artes.

Al tener una trayectoria tan amplia (formación académica tan concienzuda, experiencia en exterior e interior…), hay gente que no sabe muy bien qué considerarte.

Como etiqueta laboral o artística, me considero un artista plástico: pintura, escultura y muralismo.

Entonces, tu evolución desde writter a artista plástico ha sido…

En cuanto a la formación, al principio autodidacta y después académica. Al principio me influía bastante el aspecto publicitario e ilustrativo, y después Bellas Artes me ha influido conceptualmente a la hora de profundizar en el mensaje y narrar los procesos visuales.

En cuanto al estilo, creo que ahora soy más sobrio, más serio, hago menos florituras [que antes].

¿Y cómo lleva tu familia eso de que andes por ahí pintando las calles?

(Esta vez mira fijamente a los ojos y, sonriente, contesta seguro) Con aceptación y orgullo. La diferencia te hace extraordinario.

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¿Qué es lo que te da el exterior que no te da otros soportes?

Respirar aire fresco, distancia, contextualizar una obra en un entorno… Libertad. No tiene nada que ver trabajar en interior. Entre otras cosas, en el exterior el transeúnte tiene que verlo “sí o sí” (y su cara adopta un gesto de “¡se siente!” a la vez que encoge los hombros).

Sí, desde luego, además tus piezas son imposibles de no verse. El corte de tus obras es muy transgresor, muy directo, casi agresivo… ¿Qué buscas?

El objetivo fundamental es comunicar. Crear una percepción de la obra y una interpretación. Intento que haya un mensaje, un concepto y una interpretación, aunque puede no ser la que yo tenía en principio. Una obra tiene múltiples interpretaciones. Dependiendo de las raíces culturales de cada uno, se recibe un mensaje diferente.

Normalmente, cuando algo me hiere o me parece inquietante, lo convierto en una metáfora visual, como “Spanish Kaláshnikov”: es una kaláshnikov hecha de embutido, con lo que quiero decir que antes incluso de que el arma se active ya hay un asesinato contenido.

Spanish kalashnikov,2011.Óleo sobre  lienzo 100x 50 cm . (3)

Spanish kalashnikov, 2011. Óleo sobre  lienzo 100x 50

Hemos hablado de tus comienzos y de tu trayectoria, pero no nos has contado nada sobre los primeros artistas que te inspiraron y ayudaron en tu desarrollo.

En el arte urbano, el hiperrealismo alemán de los Ma´Claim me fascinaba. Ahora lo veo más cercano, cotidiano y no me sorprende tanto, pero supongo que eso es por la evolución de la técnica personal. Me impactaban.

En cuanto a pintura: Jenny Saville, Phil Hale, Johannes Kahrs, Justin Mortimer, Yue Minjun, Gerard Richter y Ron English. También me influyeron algunos escultores como Richard Stipl, Ronit Baranga,  Eugenio Merino por su distorsión ácida  narrativa… En la misma línea va el trabajo ilustrativo de El Roto o Eneko.

Bueno, adoro  la poesía visual de Chema Madoz (al que incluiría como escultor), Isidro Ferrer y también la fotografía de Andres Serrano. Después, los conceptuales como Marcel Duchamp y Piero Manzoni también fueron importantes; la fuerza estética del cartel político del siglo XX, claro, plagada de geometría y un uso del color magistral; el constructivismo ruso, el diseño gráfico de los años 50-70, los collages de John Heartfield…

¡Vale, vale! (risas) Entonces, ¿algún nombre que  te inspire respeto actualmente?

¡Muchos! Nombrar sólo a algunos sería despreciar al resto de admiraciones. Aún así:Escif, Os Gêmeos, San, Spy, Mr. Kern…

Algunos siguen un horario estricto e inflexible, otros se abandonan a las musas… ¿tú cómo trabajas?

No soy muy estricto, aunque intento trabajar por las mañanas, que hay más luz ¡He llegado a pintar bajo paraguas y secando la pared con un trapo! Bueno, eso es también porque a veces soy un poco pringado y no miro antes la página del tiempo (risas).

Eso sí, aunque no tenga un horario fijo, si me pongo, me pongo muchas horas. También soy bastante constante: hasta que no termino una pieza no comienzo otra, o si tengo varias a la vez intento que sean pocas para no tener mucha dispersión. Soy constante y cabezón, bastante cabezón.

¿Crees que es necesaria la constancia?

Sí, se necesita mucha disciplina. Los varapalos emocionales que vas recibiendo hacen que puedas perder esa insistencia y, si no eres disciplinado, al final te pasa que eres de ese 95% de personas que no siguen creando después de la carrera.

Pérez-Reverte acaba de publicar un libro que se desarrolla en el contexto del mundo del graffiti y el arte urbano, ¿cuál es la diferencia fundamental para ti  entre ambos?

La legalidad. El graffiti estrictamente es ilegal; si no es ilegal, no es graffiti (se muestra claro y contundente). Si somos objetivos, no hay dicotomía entre arte y vandalismo: es vandalismo, lo que no excluye que algunas piezas puedan ser obras de arte.

Obras de arte que, por ser ilegales, ¿son reivindicativas per se?

No, no porque sea ilegal tiene un gesto reivindicativo, más bien lo concibo como un hecho de reconocimiento entre otros que hacen lo mismo. Para mi lo realmente importante es el mensaje que se quiera comunicar.

Empezaste haciendo graffiti. Sin embargo ahora haces muchos más trabajos de manera legal.

La ventaja fundamental de la legalidad es el tiempo que necesito para desarrollar las obras. Hay veces que necesito dos o tres días para realizar un mural, y eso de manera clandestina es muy difícil. Una desventaja de la legalidad, sin embargo, es la pérdida de frescura y algunos aspectos de la libertad creativa. Haces cosas más light para que las acepte la gente y el dueño de la fachada que te contrata. Aunque sigo trabajando ilegalmente en la calle.

Si quisiera contratarte, ¿qué requisitos me pondrías?

No, más bien es al revés. Cuando quieren hacerme un encargo, si los requisitos que me ponen son excesivos o tienen una ideología extrema, no los acepto. Prefiero comer arroz ese mes.

Burka de verano . 2013, óleo sobre lienzo, 162 x 100 cm.Burka de verano 2013, óleo sobre lienzo, 162 x 100

¿Crees que hace falta conocer al artista para criticar su obra?

No, casi mejor que no, porque cuando le conoces ya se desvirtúa todo, todo se mezcla con subjetividad… De hecho, por lo general, muchos artistas a los que admiro eran unos miserables, ¿no ves que los artistas somos unos egocentristas? Aunque también hay que decir que hay gente que se desvincula bastante de las obras que crea.

Un buen artista callejero tiene que tener…

Originalidad, personalidad y valor. Valor a la hora de encontrar un sitio diferente, colarse en un edificio o institución… que sea capaz de arriesgarse.

Vamos a ponerlo un poco difícil. Después de todos estos nombres, referencias, de toda tu formación… ¿te atreves a definir el término “arte”?

(¡Buf!) Es un compendio de conceptos y experiencias: creatividad, experiencia del momento en el que vivas (el significado del arte siempre es contemporáneo a la persona que lo vive). El arte es creatividad: el acto de la creación y la producción de esa creatividad. Hay mucha gente que pretende definir lo que es arte basándose en que poseen ciertas colecciones, obras con ciertos estilos o marcas (autores). Existen unos fuertes intereses económicos que intentan definir el arte. Hay que estar atento porque hay mucho farsante. No todo vale. Creo que tiene que haber un trasfondo conceptual y una experiencia detrás de las obras. Por ejemplo: un niño no puede hacer arte, pero un adulto que pinta como un niño y que tiene una formación, sí puede ser arte porque ha tenido una experiencia artística previa y aún así decide pintar con ese estilo.

¿Y el término “artista”?

Alguien creativo con ganas de experimentar, manipular, destrozar y construir.

Volviendo a tu carrera profesional: estás terminando Bellas Artes, ¿cómo ha influido estudiar el módulo de Ilustración y el grado en Bellas Artes en tu obra?

De forma reglada he aprendido mucho más rápido de movimientos artísticos anteriores y contemporáneos que si hubiera aprendido de manera autodidacta. Me ha contaminado bastante, sí, hay mucha morralla y me quedaría con el 20%.

¿Crees que conceptualmente has cambiado desde entonces?

Sí, pero por el paso del tiempo, el contacto con gente diferente, el entorno en el que he vivido… No por la formación académica.

Con la que está cayendo, cuando termines ¿qué vas a hacer?

Seguir creando. Incluso he ido menos a clase por trabajar en lo que me interesaba. Sólo un 5% de los licenciados en Bellas Artes sigue creando después de terminar la carrera. Es una cifra realmente triste. Pienso que hay mucha gente que, aunque estudia la carrera de manera vocacional, no son creativos… ¡y no tienen ganas de vivir como un muerto de hambre! (risas). Es tan duro sobrevivir a esta “profesión” (te encuentras con muchísimos obstáculos a la hora de mover tu obra, porque el mundo está lleno de artistas y el “mercado” no puede absorber a todos) que uno se agota y hay que tener mucha fuerza de voluntad para seguir hacia delante. Esto es una montaña rusa emocional que te agota. Aunque realmente, si te agota es porque eres sensible, y eso es algo bueno.

Al visitar tu taller (dejó bien claro que el término “estudio” lo considera una bobada moderna y que “de toda la vida” se ha llamado taller al lugar de trabajo) nos has enseñado nuevas obras, proyectos e ideas. Háblanos algo más de todo esto.

Ahora estoy trabajando con algunos temas: superpoblación y el arte de la guerra, fundamentalmente, aunque también sexo y alienación. Critico toda forma de violencia, tanto la de la guerra como el mooving y el bullying. Es lo que quiere representar la estatua de “Bully”, que significa “matón” en inglés (y la cabeza de “Bully” nos mira de reojo, seria, desde detrás de su creador).

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¿Piensas abandonar el spray y avanzar más con otros soportes, o la vuestra es una relación monógama?

Ahora estoy trabajando más en interior, cuadros al oleo sobre todo; me interesa acumular una serie de obras que pueda transportar para hacer exposiciones y demás. Actualmente el muralismo lo tengo como algo complementario, aunque ha habido partes de mi vida en las que ha sido bastante protagonista… pero tengo por seguro que no voy a abandonar esa faceta.

¿Qué es lo que esperas que surja de todo esto?

Pues no lo se muy bien, la verdad. (Se queda pensativo durante unos segundos. Sus muñecas asoman por la sudadera, luciendo ambas un tatuaje llamativo: una línea de rayas las rodea y un símbolo de una tijera dice “cortar por aquí”) Creo que no ser olvidado, que haya una pequeña mota en el espacio con tu identidad. Sólo una pequeña parte de identidad dentro del cúmulo de experiencias que somos todos.

Sea a donde sea que te lleve, a tener una o varias motas “en el espacio con tu identidad”, ¿cómo crees que será Rector en el futuro?

Más maniático, más cabezón, más gruñón… y no se si más excéntrico. Intentaré que no me pase, pero es un gran defecto que a partir de cierta edad parece que uno no es capaz de abrirse al resto de ideas. Para eso estudiar viene muy bien: ir a exposiciones, talleres, conferencias, viene muy bien para salir de tu propia imagen creando y darte cuenta de que no eres el único “capullo de la galaxia”.

Algo de lo que te arrepientas.

No te puedes arrepentir de nada. Lo hecho, hecho está, sólo queda asumir las consecuencias.

Color favorito

No tengo colores favoritos. Trabajo mucho el rojo y en negro.

Alguna espinita que tengas clavada

Intentar viajar más.

Yo nunca he…

(Silencio) Nunca me he comido una mierda, como supuestamente Divine… aunque ella tampoco se la comió, eso fue un bulo (¡ésto ponlo en la entrevista!) (risas).

1393594_1479570558933835_1775410770_n Fotografias por Irene Díaz 

Website del artista: http://rector1.blogspot.com/

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