Los petrogoles y otras historias sobre fútbol

El fútbol aporta fama, prestigio y sobre todo, más dinero. Sin duda, es un deporte de masas, un negocio rentable, casi siempre, y una buena inversión. La venta de camisetas o la compra de estrellas están, en muchas ocasiones, por encima de los intereses de los aficionados. El único objetivo es sacar beneficio. En este punto, aparece la figura de un magnate o jeque interesado en comprarse un equipo. El propósito es reunir un grupo de jugadores y divertirse cada domingo sentando en su palco. Este fenómeno se ha convertido ya en una tendencia en el fútbol europeo.

El modelo empresarial está basado en una inversión económica fuerte, con el objetivo de eliminar deudas, para después construir un equipo sólido capaz de alcanzar títulos, siempre con el dinero como base. Un magnate ruso, Roman Abramovich, inauguró el sistema con la adquisición del Chelsea FC. El empresario petrolero triunfo en Inglaterra y, desde entonces, muchos han seguido sus pasos. En la actualidad, los seguidores de este deporte contempla con expectación y cierto recelo, la irrupción de jeques árabes en las mejores ligas europeas.

Manchester City: de mendigo a príncipe

En 2008, el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan (20 de noviembre de 1970, Abu Dabi), miembro de la familia gobernante en los Emiratos Árabes Unidos, adquirió el Manchester City. La operación se realizó a través de un fondo de inversión controlado por Mansour, el Abu Dabi Investment Authority, y la venta ascendió a unos 260 millones de euros. Una cantidad insignificante para un linaje con una fortuna de 360.000 millones de euros, amasados a golpe de petróleo.

A mediados del siglo pasado, su padre, Zayed Al Nahayn, descubrió una inmensa cantidad de oro negro escondida entre las arenas del desierto de Arabia, y convirtió a un país de pescadores en un estado innovador con una economía potente. Este pequeño emirato custodia el 10% por ciento de las reservas mundiales de petróleo, pero la familia real es consciente de que esta situación tiene fecha de caducidad. Por ello, invierten sus ganancias por en medio mundo. Mansour, hermano del actual califa, está encargado de administrar los beneficios derivados de los hidrocarburos. La compra del Manchester City no supuso un negocio rentable, pero se convirtió en una inversión mediática que situó a su emirato en el mapa. El jeque desembolsó mucho dinero en un club asfixiado por las deudas, sin embargo, no le importaba cuánto debería invertir en el equipo, ni si quiera esperaba resultados a corto plazo. Su único propósito era convertir al club segundón de la ciudad de Manchester en el mejor equipo del mundo. No tenía prisa.

Mansour

El magnate se caracteriza por su discreción. Pocas veces aparece en los medios y apenas visita el Etihad Stadium. Entre sus aficiones se encuentran las carreras de caballos y se rumorea que sueña con invertir en la asociación ecuestre inglesa. Mansour suele vestir los tradicionales ropajes de Oriente Medio, pero cuando visita el palco del estadio se enfunda un traje de impecable confección. Además, como buen empresario, tiene unos 40.000 millones de euros depositados en diferentes proyectos y su influencia en la sociedad inglesa está en auge. Un dato: contribuyó con 8.000 millones de euros a impedir la quiebra de Barclays, máximo patrocinador de la Premier League. Las estrellas empezaron a aterrizar en Manchester ante la expectación de los aficionados citizens.

La contratación de Robinho abrió el camino a todo un elenco de futbolistas. El brasileño abandonó la disciplina madridista en una operación cercana a los 43 millones de euros pero decepcionó a técnico y afición con un rendimiento por debajo de las expectativas. Poco a poco, la dirección deportiva comenzó a acertar en sus apuestas y el dinero consiguió reunir a un equipo envidiable. Entre las incorporaciones aparecen jugadores como Emmanuel Adebayor (29), Roque Santa Cruz (21,2), Yaya Toure (30), Carlos Tévez (29), Mario Balotelli (29,5), Edin Dzeko (37), Sergio Agüero (49,4), Samir Nasri (27,5) o David Silva (33). Los resultados de una espectacular inversión empezaron a notarse. La Copa de Inglaterra constituyó el primer éxito de un club que miraba solía mirar fotos en blanco y negro para recordar sus años dorados.

Su técnico, Roberto Mancini, sin querer, comenzó a sacar partida a una plantilla con un potencial increíble. Esta progresión del equipo permitió alcanzar un objetivo utópico cuatro años atrás. La conquista del campeonato liguero. Los seguidores citizens tuvieron que esperar 44 años para ver a su equipo levantar su tercer título de liga. Una hazaña posible gracias a los petrodólares. Y es que, tras décadas de sufrimiento, descensos y dificultades económicas, un jeque estaba dispuesto a utilizar su enorme fortuna para cubrir de gloria y títulos al Manchester City. De momento, Mansour ya ha invertido más de 1150 millones de euros. Una frase de Noel Gallagher, cantante de Oasis y entusiasta seguidor del City, resume el sentir de los aficionados: “Por fin han llegado nuestros príncipes, tras 40 años de miserias”.

La revolución francesa

El príncipe heredero al trono qatari, Tamim bin Hamad Al Thani, pretende copiar el modelo del Manchester City. La historia de Qatar es similar a la de su vecino Emiratos Árabes Unidos. Este pequeño emirato posee grandes reservas de petróleo y gas natural, y la familia real decidió crear un fondo de inversión, el Qatar Investment Authority, para gestionar los beneficios derivados de la venta de hidrocarburos. Tamin controla los movimientos de esta institución. En 2011, el organismo compró el setenta por ciento del Paris Saint Germain, y este mismo año verano se convirtió en el único accionista del club francés, después de adquirir el paquete accionarial restante. El precio total de esta operación ascendió a 150 millones de euros. Dicen que Nicolás Sarkozy, amigo íntimo, convenció al príncipe para que descartara el fútbol español o inglés y apostara por invertir su fortuna en el equipo galo.

Hamad Al Thani estudio en la Real Academia Militar de Sandhurst, como el príncipe Harry de Inglaterra. Pero al terminar su formación comenzó su reconversión hacia el mundo empresarial. Entre sus adquisiciones se encuentran la televisión árabe Al Jazeera, los almacenes Harrods y los estudios de cine Miramax de Walt Disney. Además, el jeque controla el 17% Volkswagen y tiene intereses en firmas de lujo como Louis Vuitton o Tiffany & CO. Tras aterrizar en la capital francesa, compró por 90 millones de euros los derechos televisivos del deporte francés. En un plazo de cinco años quiere situar al PSG entre los mejores equipos del continente. Para ello, ya ha gastado cerca de 250 millones de euros. Entre su elenco de estrellas destacan Zlatan Ibramovich (21), Thiago Silva (42), Javier Pastore (43), Lucas Moura (40) o Ezequiel Lavezzi (26). La campaña del debut del príncipe como dirigente del club, el equipo perdió la competición liguera ante el modesto Montpellier, si bien consiguió clasificarse para la Champions League. Esta temporada, el objetivo es ganar el campeonato nacional y realizar una buena actuación en Europa. De momento, marchan primeros en la Liga y han conseguido la clasificación a octavos en el torneo continental.

Tanim

Tamim encabeza el Comité Olímpico Qatarí (QOC) y tiene un asiento reservado en el Comité Olímpico Internacional (COI). El objetivo es convertir a su país en el epicentro de los eventos deportivos más importantes. Y su gestión está dando sus frutos. En 2022, el emirato de Qatar acogerá la Copa Mundial de Fútbol. Para esta cita, la familia real construirá doce estadios tasados en 665 millones de euros. Sus logros no acaban aquí. Hace dos años, Qatar Foundation se convirtió en el sponsor oficial del FC Barcelona. La operación ascendió a unos 170 millones de euros por cinco temporadas. De esta forma, el club azulgrana rompió con una tradición histórica: no tener patrocinadores. Pero la ambición de la familia real no tiene límites.

El Euro-Málaga

Abdullah Ben Nasser Al Thani, primo de Tamim, es propietario del Málaga CF. Con una fortuna que asciende a 20.000 millones de euros, la compra del equipo andaluz no supuso un gran esfuerzo. El jeque adquirió la mayoría del paquete accionarial a cambio de 36 millones de euros. Esta temporada cumple su tercer año al frente del club. En este tiempo, el jeque ha traído la ilusión a una afición cansada de malos resultados. Aunque también se ha granjeado enemistades. Sus detractores afirman que su compromiso con el equipo malaguista dependerá, en gran medida, de la buena marcha de sus negocios en la zona.

Abdullah posee empresas de telefonía, agencias de viajes, cadenas hoteleras, centros comerciales y concesionarios de automóviles. En verano, es frecuente encontrar a su séquito en los ambientes más exclusivos de la Costa del Sol. Su presencia no pasa inadvertida. El jeque tiene una plaza reservada en Puerto Banús para su yate, el Radiant (525 pies de eslora y 10.000 caballos). Entre sus proyectos se encuentra la remodelación de los recintos portuarios de Málaga y Marbella. La operación le permitirá tener la concesión de ambos por espacio de 40 años y previo desembolso de 85 millones de euros. Hoy por hoy, su mayor problema radica solventar las trabas administrativas impuestas por la diputación malagueña y los ayuntamientos implicados. Esta situación ha ralentizado sus planes. Y casualidad o no, el club no atraviesa sus mejores momentos.

La entidad blanquiazul vive una situación delicada. Este verano, comenzaron a surgir rumores que cuestionaban la solvencia económica del club. Al parecer, plantilla y cuerpo técnico, no recibían sus salarios. La incertidumbre reinaba en Málaga. Pero apareció Abdullah. Los pagos atrasados se efectuaron y la calma regreso a un vestuario inquieto. Entre tanto, Santi Cazorla (fichaje más caro, 20 millones), abandonó el equipo rumbo a Inglaterra, y Salomón Rondón decidió marcharse a la liga rusa.

Con el objetivo de cubrir estas bajas, el club fichó a dos veteranos delanteros, Javier Saviola y Roque Santa Cruz. No obstante, los aficionados observaron con la progresión del equipo se estancaba. De repente, el jeque había cerrado el grifo. La buena marcha del club en el apartado deportiva está haciendo olvidar los problemas económicos. El equipo está situado en una cómoda cuarta posición en el torneo liguero y ha conseguido una clasificación histórica para octavos de la Champions League. Sin embargo, la UEFA le retiene los premios que debería ingresar por participar en la máxima competición europea, unos 18 millones. Y es que, el Málaga, todavía tiene pagos pendientes a otros clubes y debe alcanzar un acuerdo con Hacienda, en relación a la deuda mantenida con dicho organismo.

En ocasiones, los millonarios se han convertido en causa y solución del problema. Y en España existen buenos ejemplos. Un histórico de nuestro fútbol, Real Oviedo, ha visto como su suerte comienza a cambiar, después de años en Tercera y Segunda B. El club no levantaba cabeza, víctima de la mala gestión y de las deudas contraídas. En octubre, se lanzó una campaña con el propósito de evitar su desaparición. La respuesta de los socios fue comprar acciones para salvar a su equipo, y el objetivo se consiguió, con un poco de ayuda. Carlos Slim, el hombre más rico del planeta, decidió adquirir parte del paquete accionarial del conjunto carbayón y asegurar el futuro de la entidad. Sin embargo, en equipos como el Racing de Santander, el desembarco de un magnate ha supuesto su perdición. El equipo cántabro ha sido engañado por un millonario indio, Ali Syed, y ahora lucha por mantenerse en la Segunda División. El empresario no ha cumplido con ninguna de sus promesas, descendió al equipo de categoría, y ahora, el club está sumergido en una crisis institucional y deportiva.

Sin duda, la irrupción de jeques y magnates está cambiando el mundo el fútbol, en un contexto de crisis mundial. La compra de equipos, la contratación de jugadores y los acuerdos comerciales alcanzan cifras desorbitadas. El negocio del fútbol mueve una cantidad de dinero impensable hace apenas diez años. La tendencia indica que el modelo inglés comenzará ha expandirse por el continente. Manchester City, Manchester United, Liverpool, Arsenal, Chelsea, Queens Park Rangers, Aston Villa y Fulham tienen propietarios extranjeros. Empresarios, magnates o jeques con mucho dinero, dispuestos a conseguir títulos y prestigio.

 Florentino

     Texto de Benjamín Carrasco

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